La bisoñez no puntúa. Castellón 2-1 Málaga.
El Málaga volvió a ofrecer la cara más amarga del fútbol. Tras un partido reñido en el que se llegaba con victoria al borde del minuto 90, el Castellón remontó marcando dos goles en el descuento. Sin embargo, se corroboró que el Castellón es un equipo con muy buenos jugadores y mucho banquillo pero que está en horas bajas. Eso lo demostró con el mal partido que realizaron y que les habría dejado muy tocados de no haberse obrado el milagro para ellos.
Como decía, el primer fallo fue meterse atrás. Se cambiaba a Dani Lorenzo para meter a Einar y jugar el resto de partido con cinco defensas. Pellicer buscó dejar descolgado a Dorrío en la posición de 9 para tratar de aprovechar algún contragolpe. Pero es que el Castellón también hizo sus cambios. Y dio la sensación de que sus hombres tenían el doble de energía al final del encuentro que los de Pellicer. Esa pérdida de efectivos en el centro del campo fue regalar la pelota al Castellón. Los locales se encontraban con unos veinte minutos en total para jugar a placer y, ahora sí, merodear continuamente el área de Alfonso Herrero.
Queda claro que si se hubiera defendido bien en el área, todos estaríamos ahora alabando al Málaga. Pero es que la forma en que se posicionó la zaga ante el poblado ataque orellut fue de pena. Los apoyos en banda de un Joaquín que salía fresco de banquilllo fueron bastante deficientes. Esto, se juntó con un Rafita que se vio sobrepasado por Brian Cipenga. El congoleño, en esos minutos finales parecía un niño mayor jugando con preescolares. Y el final del eslabón de esa fastidiosa cadena fue Einar Galilea. El central vasco salió frío, o poco enchufado, o no sé… Y provocó que la zaga hiciera aguas en ambos goles.
Da mucha rabia cuando te vas con la cara de tonto después de un partido tan peleado. Da mucha rabia llegar ilusionado después de una semana esperando para ver a tu Málaga y que pase ésto. Sinceramente, me da la sensación de que en esta categoría, este tipo de partidos no se le escapan a equipos con oficio tipo Burgos, Huesca… Como ya hemos podido comprobar jugando ante ellos. Ya sea echando balones fuera, haciendo faltas o parando el juego. Pero no, nosotros con el 0-1 íbamos igual que si fuese el minuto 15 de la primera parte. La bisoñez en esta Segunda División es un hándicap.
